El Verbum Dei fue fundado el 17 de enero de 1963 por D. Jaime Bonet. Sin embargo, es necesario, remontarnos al año 1940 para entender lo que será la futura fundación. Es entonces, cuando el joven de 14 años Jaime Bonet, en una sencilla y personal oración descubre la existencia personal de Dios y la llamada a anunciar su amor a todas las gentes, especialmente los más necesitados de su amor. Ya en ese primer diálogo con Dios podemos encontrar un germen de lo que sería la Fraternidad por el fundada 23 años más tarde.

Jaime Bonet Bonet

Predicador desde la juventud

En los años anteriores a su ordenación, el joven Jaime, se dedicó a la predicación de la Palabra de Dios a todo tipo de personas: desde los gitanos de las barriadas periféricas de Palma hasta sus mismos compañeros del Colegío Mayor donde estudio la Teología. Una vez ordenado dio origen a un movimiento apostólico en Mallorca, a través de los ejercicios espirituales y de las convivencias.

Las escuelas de evangelización

En este intenso ambiente apostólico, el P. Jaime dio lugar a numerosas escuelas de evange-lización, donde grupos de laicos, jovenes y adultos, eran formados para anunciar la Palabra de Dios. Desde estas escuelas numerosos grupos de laicos se ofrecían para anunciar el evangelio, acompañando el anuncio de un vivo testimonio evangélico y espíritu de oración.

En 1963 un grupo de chicas, pertenecientes a las escuelas de evangelización, pidieron al P. Jaime la posibilidad de consagrarse por completo al estilo de vida evangelizador que Jaime suscitaba con su predicación: dedicación al anuncio del Evangelio por medio de la oración y el ministerio de la palabra.

Los primeros miembros del Verbum Dei

Este primer grupo de vida en común, con el nombre de “ Misioneras diocesanas de la Palabra de Dios ” y con el lema “ orationi et ministerio verbi instantes erimus ” (Hch 6,4) recibió su aprobación de Mons. Enciso Viana, el 17 de enero de 1963, poco después del inicio del Concilio Vaticano II.

Primeros votos

Fruto de la predicación constante del P. Jaime, grupos de jovenes y algunos sacerdotes de la diócesis fueron acercándose a la forma de vida y a la forma de realizar la misión del P. Jaime. Fue así como en el año 1969, dos sacerdotes obtuvieron el permiso del Obispo para incorporarse al Verbum Dei.

Contemporáneamente un matrimonio quiso unirse y vivir, de una manera adecuada a su estado, el estilo de vida de estos primeros núcleos de misioneras y misioneros. Su espíritu apostólico y disponibilidad decidieron al P. Bonet a aceptarlos para formarse y dedicarse a la evangelización según el espíritu de su obra. Fue el primer matrimonio de la Rama de Matrimonios consagrados.

A este matrimonio, junto con los grupos de jovenes misioneras y misioneros, pronto se irían incorporando otras muchos jovenes y matrimonios que querían realizar su vocación bautismal desde este estilo y dedicación.

La aprobación con las tres Ramas

La joven comunidad iba adquiriendo su configuración como Fraternidad Misionera, reuniendo bajo la misma espiritualidad y misión personas de distinto estado, sexo y nación. El 18 de septiembre de 1969 el Exmo. Sr. D. Rafael Álvarez Lara erigía en Pía Unión el “Instituto Apostólico Verbum Dei”, formado por tres Ramas, de misioneros, misioneras y matrimonios-misioneros.

Primeros cursos de formación y primeras fundaciones

La inquietud por una formación adecuada para anunciar la Palabra de Dios y la expansión misionera fue jalonando la configuración y los pasos de la fundación.

 

El primer Curso de Formación femenino tuvo lugar en el Santuario de Santa Lucía en 1965, bajo la dirección del P. Bonet y la participación de los mejores teólogos de la Diócesis. En 1966 un grupo de misioneras marchó a Roma para estudiar en el Pontificio Instituto Regina Mundi, recién creado para la formación teológica de la religiosas, mientras que otras misioneras partieron para fundar en Piura (Perú).

 

Un año después, un grupo de misioneras se trasladó a las inmediaciones de Madrid, donde la Pontificia Universidad de Comillas (Madrid) abrió las puertas del estudio de la teología a las mujeres, por vez primera en España. De igual manera el primer matrimonio, junto con un grupo de misioneras y misioneros se establecieron en Bilbao, formando desde allí escuelas de evangelización al mismo tiempo que estudiaban.

En 1976-77 se inició por vez primera el curso de formación “ Eclesial ”, es decir, formado por las tres ramas distintas. Al final de este curso, una nueva expansión misionera lleva el Verbum Dei a trabajar en los cinco continentes.

Oración y anuncio, preparación y expansión misionera, fueron un mismo movimiento que entre los años 80 al 90 determinaron nuevas fundaciones y la creación de un Instituto de Teología afiliado a la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, especializada en la misión ad gentes.

Los ejercicios espirituales de mes, practicados por los miembros de la Fraternidad cada año, se convirtieron en un medio privilegiado de crecimiento y profundización del carisma propio. Desde ellos, la Fraternidad se iba configurando con sus rasgos y medios específicos, buscando la visibilización de un mayor testimonio de vida y de consagración, así como un permanente reavivar del fuego misionero.

Al mismo tiempo, se iban creando Centros de Evangelización en los distintos lugares de fundación con el fin de constituir núcleos grandes de vida evangélica y evangelización. Con el paso del tiempo, el mismo dinamismo del Espíritu Santo dirigiría a los miembros de la Fraternidad a insertarse en medio de las poblaciones como fermento en la masa y para una mayor inculturación de la Palabra de Dios.

 

Una nueva forma de vida misionera en la Iglesia

Dado el crecimiento y la expansión de la obra, el Fundador deseaba que la Fraternidad tuviese un reconocimieto canónico más adecuado respecto al ya adquirido de Pía Unión.

En la decada de los 90, la Santa Sede estudia y reflexiona de forma peculiar la existencia y estatuto de un gran número de asociaciones nuevas y movimientos apóstolicos que en el tiempo del Concilio y postconcilio fueron surgiendo. El Sínodo de Obispos para la Vida Consagrada, en el que partici pó el P. Jaime Bonet como invitado especial, supondrá un momento privilegiado en este estudio y en el camino de configuración jurídica de las nuevas formas de vida consagrada.

Como paso intermedio hasta su aprobación definitiva, el Arzobispo de Madrid, Sr. Cardenal D. Angel Suquía, erigió el 25 de enero de 1993 la Rama de los misioneros y la Rama de la misioneras como Institutos religiosos. La elección de la fecha no fue casualidad: la misión de la comunidad es muy similar a la de S. Pablo, co-patrón de la Fraternidad con la Vírgen María, y a quien se celebra el día elegido para la aprobación. Días más tarde, el 29 de mayo, erigía y aprobaba el estatuto de la asociación pública de fieles “ Matrimonios y otros laicos misioneros Verbum Dei ” y el 30 de mayo del mismo año quedó aprobado un Estatuto de federación de la Fraternidad Eclesial Verbum Dei.

A fin de conservar mejor la unidad de la obra y sostenido por el apoyo de los Obispos de las diócesis donde residía la Fraternidad, el Fundador solicitó a la Santa Sede una aprobación con un estatuto que pudiera reunir las tres Ramas de la Fraternidad en una misma y única estructura de vida consagrada.

Su Santidad el Papa Juan Pablo II, dio consentimiento para que se declarara la Fraternidad Misionera Verbum Dei como una única Fraternidad de Vida Consagrada, y así fue ratificado por la Santa Sede con decreto de aprobación pontificia el 15 de abril del 2000.